Ensanche La Altagracia: Una comunidad condenada a vivir sin acceso al agua







"Este reportaje sobre el "Barrio", fue escrito originalmente para el grillo, fue una gran  experiencia tener la oportunidad hablar de la marginalidad que nos habitò  y que habitamos por años, en un medio de comunicación  para el que laboraba y amaba".


El bullicio, niños con envases en las manos, adultos con cubetas en la cabeza, las calles polvorientas unidas al insoportable calor. Son imágenes diarias en el Ensanche Altagracia.

Ubicado en el mismo corazón de Herrera, La Altagracia limita con importantes avenidas urbanas e interurbanas del país: la Isabela Aguiar, la 27 de Febrero, y la carretera 6 de Noviembre que comunica a Santo Domingo con la región Sur.

Anteriormente este sector manifestaba en las calles sus necesidades. Pero ya no es así, y entre el barullo en  la cancha, el rumor de la gente en las calles, y las  fiestas en el barrio se disimulan muchas de las necesidades que les aquejan.

Los barrios de Herrera se hallan en una situación de precariedad con  el servicio de agua. Al igual que La Altagracia,  El Café lleva cerca de  20 años sin recibir el servicio según lamentan los dirigentes comunitarios,  El Abanico, El Libertador y Buenos Aires también son sectores que históricamente han padecido la escasez del líquido.

“Tengo toda la vida viviendo en este barrio. La falta de agua siempre ha sido uno de nuestros problemas. Pero ahora la situación se ha vuelto peor. Antes llegaba un chin ahora ni eso  llega”, expresa Julia Mora, habitante de la comunidad.

Las personas que tienen mayores recursos  económicos aquí  compran  mangueras de largo alcance, bombas succionadoras, grandes envases… Pero quienes no tienen estos recursos deben trasladarse a  comunidades vecinas con sus cantaros a cuesta  para abastecerse.

Funcionarios de la Corporación del Alcantarillado y Acueducto de Santo Domingo (CAASD) afirman que la falta de agua en las comunidades  se debe a la sequía que afecta al país.

El director de la (CAASD),  Alejandro Montás, afirmó a medios de comunicación que la sequía ha provocado que baje  el nivel de los acueductos del país, principalmente Isa, Mana, Duey  y Haina Manoguayabo.

Para Ramona Ortiz las cosas son diferente.  “Tengo tanto tiempo en este barrio… Aquí el agua es un sueño. Desde que tengo uso de razón la compramos para tomar, y cuando viene el chorrito  la cogemos y la guardamos para los quehaceres de la casa y si la gota no viene nos vamos a otro lado a buscarla”, cuenta.

Las comunidades más vulnerables

Onésimo Jiménez, dirigente universitario  y habitante del sector , dice que “la sequía ha agudizado el problema con el agua. Es cierto. Pero en este barrio el servicio siempre ha sido deficiente, ahora todo se lo echan a la seca”

“Las comunidades  que están a orillas de la carretera 6 de Noviembre son las más vulnerables. Ese caserío que se ve cuando vienes del Sur,  yo soy de ahí,  y te puedo asegurar que no viene agua  desde hace 4 o 5 meses. Y encima hay  que pagar una factura” continuó el dirigente.

Providencia Mejía es otra de las habitantes del barrio, y dice  vivir en la barriada desde 1999. Con su rostro quemado por el sol y una larga  manguera en la mano Mejía narra que “aquí antes llegaba el agua 2 días por semana, y  ahora tenemos como cinco meses que no vemos ni una gota. Allá arriba llega un poco pero eso no da para nada”.

“No sabemos qué hacer. Estamos  en un lugar donde no llega la ayuda de nadie. Tiene que salir cada quien por su cuenta a buscar un servicio que deberíamos tener todos. Aquí estamos en plena ciudad y olvidados  por todo el mundo  principalmente  las autoridades”, concluye Mejía, en su intento de describir la situación de comunidades de Santo Domingo que viven sin acceso al agua potable, sea tiempo de sequía o de abundantes aguaceros.

 Por  el 

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